Jason Ratliff

miércoles, 13 de julio de 2011

como quiso

Armando se murió bien . El tipo capotó a los 80, sintiéndose bien hasta el último día . Se atendió además en la clínica que él quiso, donde decía sentirse cómodo .Llevándose sus secretos a cuestas.Nunca más claro que uno se sintió triste más por uno mismo que por el occiso.
Hizo su obra, y la veía todos los días con sólo pasear por Ezeiza.
Tuvo una arritmia y se internó en la clínica donde se atendió durante décadas, era conocido por todos y estaba como en casa. Cuando fui a visitarlo me quería morir : clínica horrible, fría, y de dudosa calidad. Él ,casi feliz.
Nos fuimos al terminar el  horario de visita y capotó. Sin dolor ni tiempo aparente de darse cuenta.
Después, a ocuparme de las cuestiones de velatorio y entierro con René, a quien  conocí personalmente un par de días antes en esa misma internación.
Era el amigo joven que le dejaba vivir en su casa, pero que resultó ser  mucho más que eso.
Cuando en la oficina de la sala velatoria se presentó como hijastro, concluimos que nos debíamos una historia. O que había un par de historias en las al menos dos caras de la vida del tío.

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